ATRÉVETE CON LOS COLORES

El Abanico de colores es muy amplio...

  Combina colores y texturas y crea LA CASA DE TUS SUEÑOS.

Millennial pink y gris 

¿Que el rosa es cursi? Porque no lo has probado con gris e incluso combinando varios rosas entre ellos. Tiene una potencia que lo ha elevado a uno de los colores más trendys del momento. Y el gris le resta aire aniñado para darle un toque "malote", más sofisticado y glamuroso. 



Greige y verde 

El greige (sí, ese color a medio camino entre beige y gris que se ha ganado el mote de "el neutro más sexy) queda bien con todo, pero si con algún color gana frescura y vitalidad es con el verde. Júntalos. Sobre todo con los verdes más selváticos. Crearás espacios serenos y a la vez personales. 



Mostaza y azul

Son el yin y el yan en el círculo cromático, es decir, se complementan al 100%, con lo que crean espacios en equilibrio perfecto. Si, además, añades tonos de madera natural, el dúo ganará frescura.



Negro y piedra 

Son dos tonos que, juntos, multiplican su poder porque se hacen destacar mutuamente. ¿Qué consigues decorando con ellos? Espacios que evocan fuerza, seguridad y sofisticación. 



Verde y dorado 

Para estilos atrevidos y divertidos. Así es este par. Porque aportan un aire glam divertido y acogedor a la vez. Un puntazo. Bañera, pavimento, grifería y antepecho con baldosas doradas.



Azul Klein y blanco 

Si buscas elegancia, esta es tu combinación. Olvídate de los azules y blancos que evocan el mar. Esta pareja es más urbana, más sofisticada, y aumenta su glamour sobre terciopelos, algodones gruesos y en estampados como cuadros o rayas.



Fúcsia y morado 

¿Demasiado color para ti? Entonces es que no tiene alma boho porque esta combinación combina perfectamente para llenar de vida y alegría cualquier espacio que tenga un cierto aire desenfadado y fresco.



Azul y naranja

Una de las parejas que, según Pantone, triunfará este 2018 y que surge de la paleta que Pantone ha bautizado como «ingeniosa», porque la mezcla de fríos y cálidos siempre causa un efecto sorprendente. El naranja es un tono "extrovertido" con una fuerza que el azul "enfría" aportándole el equilibrio necesario para espacios relajantes como el salón. 



Marsala y piedra

Fuerza y discreción. Juntos son ideales para espacios clásicos y sobrios que quieran un toque de color. El marsala, a medio camino entre el color vino y el marrón, es intenso y elegante, y el piedra lo suaviza y le da luz. Juntos, son una pareja que funciona al 100%. 



Azul cobalto y negro

Un dúo poderosísimo. Sobriedad sin timidez. Esa sería la mejor definición para los espacios que crean. No dudes en utilizarlos si quieres un espacio de impacto y a la vez acogedor. 




¿Y solo funcionan los dúos?

No, para nada. Puedes combinar más de dos colores y crear alianzas tan perfectas como las que acabamos de ver, pero hay un riesgo: pasarse con la mezcla y que creen espacios sobrecargados. 

¿Cómo evitarlo? Con la regla del 60-30-10. ¿Te lo traducimos? Elige tres tonos que te gusten y decide cuál será el dominante (el que más te guste, claro). Ese color deberás usarlo en un 60% del espacio (paredes, alfombras, mobiliario grande...). Luego, escoge un segundo color que compensará la presencia de este en un 30% (textiles, por ejemplo) y por último, un tercero que venga a dar pequeñas notas de color en un 10% del espacio (en los detalles). Si sigues esta norma, funcionarán a la perfección por muy dispares que hayas elegido los colores. Atrévete, poca inversión y grandes resultados...