¿QUIEN AYUDA EN CASA?

Seamos claros: las "labores" del hogar son trabajo puro y duro y sería cuestión, salvo caso de fuerza mayor, de que todos los habitantes de una casa contribuyesen a sacarlo adelante.

Puestas así las cosas, el reparto del trabajo casero parece simple. Pero, evidentemente, no lo es.

Hace tiempo, y no tanto como las mujeres quisiéramos, al trabajo de casa se le llamaba "labores" y era un terreno que los hombres astutamente se habían vetado con ese latiguillo de "es cosa de mujeres". Ahora, tanto para las familias con varios hijos como para las parejas y para otros núcleos "familiares" temporales, repartir el trabajo de casa es tanto o más díficil que confeccionar el organigrama de una empresa. Hay que usar grandes dosis de diplomacia, no herir susceptibilidades, ser justo pero también comprensivo y flexible y aprovechar las habilidades y gustos de cada uno.

Me temo que este refinado trabajo de organización esté todavía en manos de las mujeres, quienes distribuyen graciosamente las tareas y se quedan, normalmente, con la peor parte.

Creo que todos los trabajos de casa son susceptibles de ser repartidos, pero he observado, sin embargo, que ni el tiempo, ni la educación, ni la masiva incorporación de la mujer al mundo laboral por cuenta ajena han conseguido cambiar una costumbre tan arraigada.

Es necesario que en un hogar sean todos los integrantes quienes participen en las tareas del Hogar, porque todos tienen parte de responsabilidad en que todo esté bien y que sobre todo, la convivencia sea correcta por parte de todos los miembros. Eduquemos a nuestros hij@s, hagamos que colaboren y participen, obviamente, tareas del hogar acordes con su edad.

Recuerda, una vida ordenada es una vida más feliz.